Torres solicita por segundo año ayuda a la Diputación para limpiar los diques y prevenir inundaciones
La Rambla de San Gil es una de las principales y más características calles del municipio pues atraviesa el pueblo de un extremo a otro, de arriba abajo, por el que discurre un cauce que recoge el agua de lluvia del municipio.
Dicho cauce se originó de manera natural como consecuencia de un episodio extremo de precipitaciones ocurrido el 1 de septiembre de 1843, que provocó una de las mayores catástrofes naturales registradas en la historia del municipio. La magnitud de aquella tormenta dio lugar a la apertura repentina de un cauce de escorrentía que atravesó el núcleo urbano, causando graves daños materiales, la destrucción de numerosas viviendas y la pérdida de 55 vidas humanas, dividiendo físicamente el municipio en dos y evidencia la elevada peligrosidad natural de esta zona frente a avenidas torrenciales.